Comida real o cómo alimentarse con coherencia evolutiva

Los alimentos reales son aquellos que los seres humanos hemos estado consumiendo durante miles de años, y por ello nuestro cuerpo está perfectamente adaptado a recibirlos y utilizarlos. Sin embargo, los productos generados por la industria alimentaria son, en ocasiones, desconocidos para nuestra fisiología, generando daños a la salud.

Alimentos reales vs. productos ultraprocesados

La comida real proviene directa o casi directamente de la naturaleza. Son las verduras, frutas, semillas, legumbres, pescado, huevos, carne, aceites no refinados, especias y frutos secos. Por otro lado, existen alimentos modificados o elaborados por la industria. En las últimas décadas, la industria alimentaria ha ido modificando alimentos reales para satisfacer las necesidades de los consumidores, aumentar la vida útil de los alimentos (por ejemplo, las verduras congeladas, cuyo grado de procesamiento es mínimo), pero, fundamentalmente, para crear combinaciones de texturas, olores y sabores que conviertan a los alimentos en productos poco nutritivos e hiperpalatables que generan mucho estímulo en nuestros sistemas de recompensa, y con ello nos llevan a querer consumir cada vez más. No hay que olvidar que a la mayor parte de las empresas de alimentación no les interesa especialmente nuestra salud, sino que compremos y consumamos sus productos.

Existe en la actualidad una relación suficientemente demostrada entre el consumo de ultraprocesados y la inflamación sistémica, que deriva en tasas más elevadas de sobrepeso y obesidad, síndrome metabólico, patologías cardiovasculares, cáncer o enfermedades neurodegenerativas como Parkinson y Alzheimer. Por ello, lo mejor es disminuir al máximo el consumo de este tipo de productos.

Dónde hacer la compra 

El mejor lugar para encontrar comida real son los mercados o ferias, las carnicerías, pescaderías, fruterías y verdulerías. En el supermercado también puede encontrarse comida real, dado que los alimentos envasados con un nivel mínimo de procesamiento como pueden ser las legumbres secas, las verduras, pescados y mariscos congelados, algunas latas de conserva o el aceite de oliva extraído en frío también son alimentos saludables y nutritivos, pero la mayor parte de los productos que ahí se venden no lo son. Si en la etiqueta hay más de 3 a 5 ingredientes, es casi seguro que ese alimento es un ultraprocesado con más perjuicios que beneficios para nuestra salud.

Las ferias o mercados tradicionales son la mejor opción para comprar comida real

¿Cómo sé si estoy consumiendo comida real?

A la hora de la compra, irás a la segura si compras alimentos sin envoltorio, lo más parecidos a la forma que tienen en su medio natural. Y si el producto tiene envoltorio y etiqueta y no estás seguro, existen varias aplicaciones gratuitas que indican si un alimento es ultraprocesado o no.

Ya en casa, uno de los principales enemigos de la comida real es la falta de tiempo (real o percibida) para cocinar. Si no tenemos tiempo (o no nos gusta) cocinar, será más probable que pidamos comida basura u optemos por preparados prefabricados del súper. Sin embargo, debemos eliminar la creencia de que comer comida real es difícil. De hecho, no lleva tanto tiempo como imaginamos. No hay que tener un doctorado en física cuántica para hacer unas pechugas de pollo o un filete de salmón a la plancha y preparar una ensalada sencilla con verduras de diferentes colores y que incluya algunas fuentes de grasa saludable como aceite de oliva, aceitunas y/o aguacate. Y si necesitamos un snack, la fruta y los frutos secos son una opción perfecta.

Por otro lado, los guisos y potajes de toda la vida también son comida real; de hecho, comer comida de verdad significa, en gran medida, volver a las comidas y recetas que nuestras abuelas han preparado durante años. Ellas sabían en todo momento las materias primas que usaban para cocinar y lo que ponían en los platos de sus familias. Y si bien es cierto que ya no tenemos el tiempo para cocinar a fuego lento como ellas lo hacían, las ollas exprés y robots de cocina son grandes aliados.

Párate unos minutos a pensar el tiempo que inviertes al día en mirar redes sociales o realizar actividades que no le aportan nada bueno a tu salud física, mental y emocional. Destinar una parte de ese tiempo a cocinar comida real te aportará grandes beneficios.

El presente artículo está basado en este, que escribí para la revista Salud Diez.

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